
La Difunta Correa no sólo representa un profundo símbolo de fe para miles de promesantes, sino que también constituye uno de los destinos turísticos más visitados de San Juan. Todos los días del año, cientos de personas recorren sus calles, visitan el oratorio y participan de una tradición que forma parte de la identidad cultural de la provincia. Sin embargo, pese a la importancia del lugar y al constante flujo de visitantes, el paraje nunca había sido objeto de una intervención integral que acompañara su crecimiento.
A lo largo del tiempo se realizaron distintas obras puntuales y mejoras parciales, pero el desarrollo del sitio había sido mayormente espontáneo. Esta nueva etapa buscó ordenar el predio, mejorar la infraestructura existente y sumar servicios que permitan recibir a los visitantes con mayor comodidad y seguridad.
La transformación incluyó además mejoras en la iluminación, cartelería orientativa y señalización dentro del predio, facilitando el recorrido de quienes llegan por primera vez. La accesibilidad fue otro de los ejes de las intervenciones, incorporando rampas y soluciones que permiten que personas mayores, niños y personas con discapacidad puedan desplazarse con mayor facilidad.
Las obras también contemplaron nueva infraestructura para ordenar la llegada de visitantes y mejorar los servicios del paraje, como estacionamientos, espacios gastronómicos reorganizados, sectores comerciales renovados y un parador destinado a camioneros y viajeros que transitan por la Ruta Nacional 141.
En paralelo, se incorporaron nuevos elementos que fortalecen la identidad del lugar, como los tótems de ingreso que marcan los ingresos y un nuevo escenario destinado a actividades culturales y encuentros comunitarios. El resultado es un paraje más ordenado, accesible y preparado para recibir a quienes llegan movidos por la fe, la tradición o el turismo.



