La música como pieza fundamental en los tratamientos de personas con consumos problemáticos

Constituye una plataforma terapéutica donde se fomenta la expresión emocional, se desarrollan habilidades y se promueve la disciplina.

26/05/2023 Redacción Diario Popular Digital Redacción Diario Popular Digital
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En la provincia funcionan actualmente cinco Casas Convivenciales Terapéuticas y Centros de Día, espacios que dispone Desarrollo Humano bajo la coordinación de la Dirección de Abordaje Integral de Adicciones, para brindar acompañamiento y contención profesional a personas con consumos problemáticos.

En ese contexto, diariamente se llevan adelante diferentes tareas para generar herramientas y trabajar habilidades junto a las y los participantes durante su proceso terapéutico. En ese sentido, uno de los pilares fundamentales de este enfoque es la implementación de talleres ocupacionales, entre los cuales se encuentra el taller de música, uno de los espacios preferidos por los residentes cada semana.

El taller no solo brinda un espacio creativo y formativo, sino que también desempeña un papel crucial en el proceso de recuperación de las personas con consumos problemáticos, ya que les permite expresar sentimientos y emociones, canalizándolos a través del arte.

 La música, como forma de expresión universal, tiene un poder transformador y sanador. Es capaz de llegar a lo más profundo de las emociones y conectar con las experiencias personales de cada individuo. Por ese motivo, en el contexto de la recuperación de personas con consumos problemáticos, el taller de música se convierte en una herramienta terapéutica invaluable.

Matías Moncunill es el encargado de llevar adelante el taller que busca ayudar a los chicos y las chicas a expresarse a través de la música. Juntos, practican con diferentes instrumentos, e incluso han grabado canciones de autoría de los participantes, algo que, según expresa el docente, “los motiva mucho”.

“La idea del taller es que los chicos a través de la música puedan expresar emociones y a la vez, encontrar una motivación. Para abarcar los gustos de cada uno, vamos variando: a veces preparamos canciones, hacemos batallas de rap, donde la idea no es insultar o agredir al otro, sino destacar el talento que tienen los chicos, del compañerismo, de ayudarse en el proceso. También aprendemos a tocar instrumentos, como batería, teclado y guitarra”, comentó Matías.

Además, agregó: “Hacer este trabajo para mi es muy importante. Yo, vengo de un barrio bastante popular donde también, me he criado también con el consumo muy cerca, entonces siento que es una manera de ayudar también. El haber convivido con esa realidad desde cerca me ayuda a no verlo desde un lugar lejano, sino poder desarrollar una empatía mucho más cercana y poder entenderlos”.

 

 
 

Muchas veces, las personas que atraviesan problemas de adicción enfrentan dificultades para comunicar sus sentimientos y pensamientos de manera adecuada. La música proporciona un canal seguro para liberar emociones reprimidas y fortalecer su capacidad para establecer relaciones interpersonales saludables.

Al respecto, Santiago (21 años), interno en Proyecto Juan, relató: “Consumo desde los 13, ahora estoy acá porque quiero cambiar mi estilo de vida y salir adelante. El taller de música para mí es increíble porque es lo que más me gusta y lo que me gustó toda la vida, siempre fue un medio de expresión para mi, pero la droga me silenció. Cuando empecé a consumir, perdí tiempo y no le dediqué tiempo a la música, pero ahora estoy volviendo. Me gusta hacer rap y freestyle, y en mis letras hablo de mi historia”.

Santiago complementa su talento con el de Emiliano (24 años), quien también disfruta del freestyle y el beatbox: “Yo estoy acá para cambiar mi vida, porque el consumo tapó todo lo que era yo antes. A mí me gusta ‘freestylear’, me gusta hacer beatbox, me gusta estar con los chicos, compartir lindos momentos, y tengo unas que otras canciones escritas”.

Cabe destacar, que el taller de música promueve la disciplina y la organización. La práctica musical requiere constancia y dedicación, lo que implica establecer rutinas y seguir un plan de trabajo. Para las personas en proceso de recuperación, esto es especialmente relevante, ya que les ayuda a estructurar su tiempo y enfocar su energía en actividades positivas

Además, estas actividades ocupacionales les permiten a los chicos y chicas experimentar la satisfacción de dominar una destreza y contribuir a la creación de algo significativo, lo que a su vez fortalece su autoestima y confianza en sí mismos. En ese orden, Lautaro, de 17 años y residente del Hogar María del Carmen contó: “Me está enseñando el profe a tocar y me gustaría ser baterista porque siempre me ha gustado; antes yo tocaba en la comparsa y tuve que dejar por diferentes problemas, pero quisiera volver. Me encanta la música, y me gustaría en el futuro poder ser baterista y llevarle un ejemplo a mi familia”.

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