
La obra demandó trabajos de consolidación de la estructura del edificio, modificación de muros y adecuaciones en la losa. El desafío fue recuperar y reorganizar un sector que presentaba condiciones precarias y donde funcionaban dos puestos de hemodiálisis. A través de un proyecto integral, se aprovechó al máximo la superficie disponible y se logró ampliar la capacidad operativa hasta alcanzar siete puestos en línea, más un octavo puesto ubicado en una sala de aislamiento destinada a pacientes seropositivos, que requieren condiciones de atención diferenciadas.
Entre las intervenciones de mayor importancia se encuentra la planta de tratamiento de agua mediante ósmosis inversa. Para su funcionamiento se realizó el montaje del equipamiento y de las instalaciones necesarias.
Seguridad eléctrica
La obra también incorporó un sistema eléctrico aislado de tierra, con características similares a los utilizados en quirófanos y otros sectores críticos. Cuenta con equipamiento específico y diferentes instancias de respaldo para garantizar la continuidad del suministro eléctrico.
Espacios exteriores pensados para las personas
La intervención también contempla el tratamiento de los espacios exteriores circundantes, concebidos con la premisa de humanizar las áreas de espera y permanencia. Estos sectores fueron proyectados para brindar mejores condiciones a los pacientes y a sus familiares acompañantes.



