Eficiencia energética, clave para reducir los subsidios de menor impacto en las tarifas

Argentina podría lograr un ahorro de alrededor de US$ 2.000 millones por año, un monto equivalente a casi el 15% de lo que demandarán en 2022 los subsidios al sector.

Economía Por: télam 27 de junio de 2022
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La Argentina podría lograr un ahorro de alrededor de US$ 2.000 millones por año en energía, un monto equivalente a casi el 15% de lo que demandarán en 2022 los subsidios al sector, si se llevan a cabo inversiones para reconvertir parte de la matriz de consumo residencial.

Así lo señaló a Télam el director ejecutivo de la firma BGH Eco Smart, Diego Simondi, en referencia a uno de los aspectos menos considerados de las diferentes iniciativas para avanzar en el ahorro energético en el ámbito familiar, así como el empresario y el de la planificación pública.

En un contexto en el que algunos especialistas proyectan un gasto en subsidios al sector energético de 15.000 millones de dólares para el corriente año, las políticas de eficiencia energética –así como las múltiples tareas individuales, familiares, vecinales y comunitarias- podrían transformarse en una suerte de "tercera vía" para atenuar el impacto en las tarifas de servicios públicos.

La Argentina, al igual que la mayoría de los países en vías de desarrollo, corre en ese sentido en desventaja respecto de los países centrales, en especial los de la Unión Europea y Estados Unidos, que desde mediados de la década del '80 del siglo pasado vienen llevando a cabo políticas que apunten a un ahorro de la energía y, a la vez, desacoplar su consumo de la actividad económica en general.

El fenómeno fue presentado recientemente por el presidente de BGH, Alberto Hojman, en el encuentro por los 20 años de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

En esa oportunidad, Hojman comparó la evolución del producto bruto y el consumo de energía en los países desarrollados, que consiguieron desacoplar las dos variables, y en la Argentina, donde hay una correspondencia directa entre crecimiento económico y demanda energética.

"En ese aspecto, el mundo desarrollado está un paso adelante", señaló Simondi a Télam, luego de puntualizar que "hace décadas que está instalada una conciencia ciudadana, surgida de planes educativos específicos".

Simondi advirtió que "no se trata sólo de una cuestión de principios sino por una necesidad: para los países europeos, la energía es mucho más cara y los recursos menos disponibles que para nosotros", una realidad que cobró especial relevancia a partir de la invasión de Rusia a Ucrania y el conflicto en la provisión de gas y petróleo

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