Antonio Cafiero: una vida dedicada a la democracia y la unidad del peronismo

Política 12 de septiembre de 2022 Por télam
Contador público, militante católico, padre de diez hijos, abuelo de 39 nietos, ministro de Juan Domingo Perón con apenas 30 años y dirigente emblemático del justicialismo, Cafiero tuvo durante casi siete décadas un rol protagónico en la vida política argentina.
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Un político comprometido con la institucionalidad democrática y la unidad del peronismo que vio frustrado su gran anhelo de convertirse en presidente sería una definición justa para la trayectoria de Antonio Cafiero, quien este lunes cumpliría 100 años.

Contador público, militante católico, ministro del gobierno de Juan Domingo Perón y dirigente emblemático del justicialismo, Cafiero tuvo durante casi siete décadas un rol protagónico en la vida política argentina.

Nacido el 12 de septiembre de 1922 en San Isidro, se sumó desde muy joven a la Acción Católica Argentina (ACA) y desde ese lugar se incorporó a la actividad política universitaria en los años previos al surgimiento del peronismo. En esos tiempos, e incluso antes de recibirse de contador, Antonio conoció a quien sería su esposa y gran compañera de vida, Ana Goitía, con quien tuvo diez hijos y 39 nietos.

Su trayectoria como dirigente estudiantil le valió que Perón lo convocara para un cargo en el exterior y lo designara como consejero financiero en la Embajada Argentina en Estados Unidos, donde permaneció hasta 1951.

Desde Washington mantuvo con Perón un nutrido intercambio de correspondencia, en el cual Cafiero le contaba al líder del justicialismo el crecimiento de Estados Unidos y la forma en la cual se perfilaba su dominio financiero global a través de una institución como el FMI, en los primeros tiempos de la Guerra Fría.

Ocupó luego cargos en Cancillería, y con 30 años, fue designado ministro de Comercio Exterior, convirtiéndose así en el integrante más joven del gabinete del gobierno del fundador del justicialismo.

Las diferencias entre la Iglesia Católica y el peronismo supuso para Cafiero un gran conflicto personal que se trasladó a lo político. La promulgación de la ley de divorcio en 1954 marcaría un punto sin retorno en la relación entre el Gobierno y la jerarquía eclesiástica, que apoyaría decididamente las asonadas castrenses que se produjeron un año después y que provocarían el derrocamiento de Perón.

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