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Las mujeres desalojadas en el Barrio 31 exigen una solución habitacional y contención

Más de 100 mujeres que habían logrado salir de un entorno de violencia de género fueron desalojadas con sus hijos e hijas del Barrio Padre Carlos Mugica. Hoy en ese lugar solo hay restos de lo que fueron hogares precarios, y ellas reclaman por una solución habitacional.

Sociedad 10 de octubre de 2021 télam télam
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Una manzana, un jarabe, una campera azul con forro rojo, un colchón y una caja para armar bizcochuelo son algunos de los restos que quedaron en el predio ubicado en el Barrio 31, en el área norte de la Ciudad de Buenos Aires, donde hace nueve días fueron desalojadas mujeres -con sus hijas e hijos-, quienes habían logrado salir de un entorno de violencia de género y hoy aseguran carecer de un lugar propio donde vivir.

Desde el desalojo, Lucía, Andrea y Alicia se reúnen "casi todos los días" en asamblea junto a compañeras que participaron de la toma llamada "La fuerza de las Mujeres", en un predio entre las calles Ciervos de La Pampa y Caraguata, en el Barrio Padre Carlos Mugica (ex Villa 31), en la zona porteña de Retiro, donde anteriormente había un basural al que vecinas y vecinos llamaban "La Containera".

En ese lugar, hoy hay escombros, restos de lo que fueron hogares precarios y un alambrado que actúa como cerco rodeado de policías que sólo permiten el acceso a periodistas.

"Vamos a seguir de pie luchando hasta una solución. Necesitamos una respuesta definitiva"

"Casi todos los días tenemos una asamblea entre los vecinos. Gracias a dios estamos muy unidas y seguimos este proceso juntas", dice a Télam Lucía, una joven de 30 años que participó de la toma. Ella tiene tres hijas, llegó al barrio hace 13 años y desde el desalojo vive con una allegada porque no encuentra una pieza en alquiler donde reciban a niñas o niños.

"Hay muchas compañeras que se quedaron en la calle o están en casa de familiares. En el alojamiento donde llevaron a dos o tres familias están pasando hambre; toman té negro con galletitas de salvado", cuenta.

Andrea, otra de las mujeres que participaron de la toma, logró alquilar. "Es una piecita muy chiquita, pero es lo que pude conseguir", dice a Télam.

"Me costó mucho porque no quieren alquilar con chicos, ese es el mayor problema que tenemos acá en el barrio. Y afuera no se puede porque no tenemos toda la documentación que piden para alquilar un hotel o una casa", agrega.

"Somos la mayoría mujeres que sufrimos violencia de género que nos juntamos porque no tenemos refugio. Nos tienen al abandono"

Alicia

Hasta el momento, las mujeres y sus hijas e hijos no recibieron contención emocional o psicológica, y el gobierno porteño les ofreció pasar la noche en paradores y un Plan Habitacional, un subsidio que otorga un máximo de 13.000 pesos por familia y por un tiempo limitado.

"Somos la mayoría mujeres que sufrimos violencia de género que nos juntamos porque no tenemos refugio. Nos tienen al abandono. A algunas chicas las conocía desde hacía cinco años. Hablando y hablando, nos juntamos con otras que también no tenían a dónde ir, entonces nos metimos esa misma noche", cuenta sobre el inicio de la toma hace poco mas de tres meses Alicia, que tiene 26 años y cuatro hijos.

Alicia denunció a su marido en enero de este año y dice que no recibió "ni una psicóloga para los niños" ni para ella.

En el barrio funcionaba un Centro de la Mujer -una zona que las vecinas describen como peligrosa y por la que no querían acercarse-, pero cerró sus puertas hace dos años.

La Ley porteña N° 5.466 establece que en la Ciudad debe haber un Centro Integral de la Mujer (CIM) cada 50.000 mujeres; sin embargo actualmente solo hay un CIM cada 108.757 mujeres, según datos recogidos por el Observatorio de Géneros y Políticas Públicas.

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